miércoles, 21 de noviembre de 2012

Pociones analgésicas

mandrágora


POCIONES ANALGÉCICAS
El universo vegetal, desde el principio del mundo, ha servido y sigue sirviendo para la preparación de pócimas y emulsiones destinadas a combatir el dolor. La aspirina antigua. En un antiguo papiro de Ebers que data de 1550 a de C., se halla una prescripción de la diosa Isis para calmar el dolor de cabeza de Ra: “Baya de cilantro, baya de adormidera, ajenjo, baya de Samos y baya de Junípero”. Plantas tan populares como el tilo, la avena, el orégano, la borraja o el girasol, también se han mezclado en ungüentos maravillosos para aplicar el sufrimiento producido por heridas, lesiones, quemaduras, contracciones y demás

El opio y sus derivados. Era conocido por los sumerios, en el antiguo Egipto y en Asiria, y aparece reflejado en textos de los sabios más célebres: Hipócrates, Demócrito o Galeno ya; nos hablaron del opio. Pero fue en el siglo XIX cuando se procedió a la extracción de su principal alcaloide; la morfina, aun usada en nuestros tiempos para el alivio del dolor, aunque con ciertas reservas. Luego más tarde se sintetizó la heroína, disparatando la alarma de la lucha contra el narcotráfico y la salud pública debido a sus efectos devastadores

opio


LA MANDRÁGORA, SU HISTORIA
Esta planta, junto al opio, la planta antiálgica más famosa de la historia ha sido la mandrágora pero; no ha resistido el paso del tiempo como los derivados opiáceos, dado que su celebridad se debía más a las leyendas místicas-eróticas que ha hechos contrastados.

 Esta planta es soberanamente toxica, su contenido de alcaloides activos, de sabor amargo que; actúan sobre el sistema nervioso vegetativo, ha servido como analgésico, narcótico y afrodisíaco. En relación con esta planta podemos decir que se crearon numerosas supersticiones, atribuyéndole propiedades mágicas. Por supuesto no podía faltar en la pócima de ninguna bruja ni curandero que se respetara.
Realmente un factor que contribuyó a su popularidad es que su raíz a veces tiene forma de hombre. Este hecho se prestó a “imitaciones”, fraudes y a precios abusivos. En la Roma del siglo II, Apuleyo, aconsejaba que en caso de que hubiera que cauterizar un miembro, se bebiera media onza de mandrágora con vino, mientras se realizaba la operación.

En la antigüedad las bayas de mandrágora eran utilizadas para la preparación de filtros de amor. Dioscórides, propició el acuñamiento del vocablo “anestesia”, refiriéndose a la insensibilidad al dolor procurado por la mandrágora.