lunes, 9 de octubre de 2017

¿CÓMO REACCIONAS CUÁNDO TE SIENTES MAL?

¿Cómo reaccionas cuándo te sientes mal?

¿Te has parado a pensar alguna vez en cómo tiendes a reaccionar cuando te sientes mal? ¿Y en si esas conductas que llevas a cabo te ayudan de verdad a que el malestar se reduzca? La realidad es que, en ocasiones, no sabemos regular emociones negativas de forma efectiva o al menos, si lo hacemos, tenemos una gran margen de mejora.

Pongamos un ejemplo: ¿quién no conoce a alguien que, tras una ruptura dolorosa, se ha dedicado a beber y a salir de fiesta para superar la tristeza y el enfado que siente? Puede que, en ese primer momento, haya conseguido distraerse de la situación. Pero, a la larga, ¿le ha ayudado a solucionar algo o en cambio el bienestar lo ha recuperado gracias a poner en marcha otro tipo de estrategias?

“La persona inteligente emocionalmente tiene habilidades en cuatro áreas: identificar emociones, usar emociones, entender emociones y regular emociones”
detrás del vidrio
-John Mayer-

Clasificando las distintas formas de regular emociones negativas
La regulación emocional engloba a un conjunto de procesos. A través de ellos las personas ejercemos una influencia sobre nuestras emociones, sobre cuándo las tenemos y sobre cómo las experimentamos y las expresamos. Es decir, hace referencia a cómo las modulamos. Esta manera de hacerlo puede ser adaptativa (beneficiosa y funcional) o desadaptiva (disfuncional). Pero, ¿cómo saber cuáles nos ayudan y cuáles no?

Antes de responder a esto, conozcamos las distintas formas de regular emociones que ponemos en práctica. Por un lado, podemos tratar de regular emociones negativas poniendo en marcha estrategias activas. Algunas de ellas son la reevaluación positiva de la situación, la planificación de lo que tenemos que hacer, buscar el desarrollo personal, tratar resolver el problema o expresar lo que sentimos.

Por otro lado, podemos usar otras estrategias más pasivas, como conformarnos con la situación, reaccionar de forma depresiva o dejando las cosas estar, sin tratar de ponerle remedio. Por último, están las estrategias evitativas, en las que se trata de negar lo ocurrido, distanciarnos de ello o desconectar mentalmente, incluso poniendo en marcha respuestas paliativas que ataquen a la ansiedad y no a la causa (como comer o beber para sentirnos mejor).
“No olvidemos que las pequeñas emociones son las grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin darnos cuenta”
-Vincent Van Gogh-

¿Qué forma de regular las emociones negativas no nos ayudan?
Las estrategias de regulación emocional disfuncionales nos hacen más inestables emocionalmente, además de provocar que las emociones negativas adquieran protagonismo y se queden con nosotros. Los resultados de esta carencia en nuestra regulación pueden ser muy diversos, pero ninguno positivo. Hablamos de problemas de control de la ira, de ansiedad o de depresión.

enojo
Como hemos dicho, dentro de este baúl de malas estrategias nos encontramos con las evitativas y las pasivas. Cuando nos sentimos mal, es contraproducente tratar de negar lo ocurrido. Hay una excepción y es cuando una noticia nos causa un impacto emocional muy fuerte, en estos casos puede servir en los primeros instantes como un muro de contención para este impacto emocional. Sin embargo, incluso en estos casos tenemos que terminar por abandonarla y adoptar otras.

Tampoco nos va a ayudar en nada quedarnos dándole vueltas al tema, centrándonos en lo mal que estamos y compadeciéndonos de nosotros mismos. El autoconocimiento de nuestro estado, cuando este es negativo, nos da información para actuar; sin embargo, se convierte en un peligro para nosotros cuando caemos en la tentación de quedarnos en él y no actuar.
Lo mismo ocurre si tratamos de desengancharnos de lo que nos pasa consumiendo alcohol, drogas o comiendo en exceso. 

Todas estas estrategias disipan la sensación de malestar por unos momentos. Sin embargo, solo es una tirita que se deprenderá pronto, de manera que después necesitaremos una más grande. La realidad es que ninguna de estas estrategias nos ayuda a regular emociones negativas eficazmente, pues a la larga provoca que estas se mantengan y aumenten.
“Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor”
-Frederick Dodson-

¿Cuáles son las maneras de regular emociones negativas que sí nos ayudan?
Si este repertorio de estrategias no nos ayudan a regular emociones negativas… ¿Qué estrategias serían las adecuadas? Aquellas que suponen el afrontamiento activo de lo que nos ha pasado. Entre ellas, la capacidad de reinterpretar la situación de forma positiva es una de las más importantes, así como buscar una solución al problema y ponerla en marcha. Pararnos a pensar, pero sin instalarnos en la inacción.

Además, nos va a servir de ayuda contar con otras fuentes de emociones positivas que restablezcan en equilibrio roto. Por otro lado, es importante que seamos capaces de expresar nuestras emociones y buscar apoyo social. Eso sí, asumiendo la responsabilidad de que en nuestras manos debe caer la responsabilidad de la decisión final.

La realidad es que poner en marcha estas estrategias de regulación emocional puede suponer un esfuerzo extra en un primer momento pues requieren actuaciones directas por nuestra parte, pero son necesarias para conseguir que las emociones negativas no se vuelvan crónicas… ¡Aprende a regular emociones negativas eficazmente!



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