sábado, 20 de octubre de 2012

¿COMO CRECEN LOS NIÑOS?

Creciendo
¿Como crecen los niños?


En la infancia la mente nuestra, está determinada grandemente por el pensamiento mágico, que no está regido generalmente por las leyes de la realidad, sino con asociaciones particulares que provienen del universo emocional.

La realidad

Razonemos, el infante cree en monstruos y fantasmas que le asustan, porque sus emociones, así se lo avisan y poco logrará un adulto tratando de tranquilizarlo con ejemplos basados en lo racional. Igualmente sucederá con los súper-héroes o las entidades sobrenaturales que le ayudarán a sobreponerse a sus más sobresaltados temores.

Funcionamiento mental

Testigos de esta matriz de funcionamiento mental, quedarán en la generalidad de los adultos y, cuando se encuentran en circunstancias especiales como; el enamoramiento extremo y cualquier tipo de fanatismo, ellas hacen su aparición, tornando inmodificables los conceptos establecidos de primera mano validándolos. El examen de lo real, en tales casos, se trunca de manera cortante, bloqueando la flexibilidad pertinente para cambiar de maneras de pensar y progresar hacia un estado más propicio.
Seguir creciendo

 Por esto, no es fácil convencer a alguien amarrado al dominio de una pareja poderosa, de que ciertamente le irá mejor dejándola. Posiblemente encontraremos resistencias muy acendradas en individuos que creen en una ideología o una creencia fanatizada. Las argumentaciones a la defensiva, de seguro se parecerán a las de un muchacho a quien se le quiere demostrar que no hay un atacante agazapado debajo de su cama o, que puede montarse en su bicicleta, sin las pequeñas ruedas que le dan estabilidad.

La influencia de los miedos y temores

Los temores, los miedos, no superados en las edades tempranas (infancia), generalmente; son tremendas fuerzas motivadoras en la edad adulta. Ellas propician algunas de las conductas que se tratan de explicar con ideologías o principios invariables que, son la causa de que haya mucho encantador de serpientes dispuesto a llenar su chaqueta con tanto creyente cándido.

Luego entonces, existe una única esperanza para conseguir individualmente una libertad plena, es; abandonar las normas inmaduras y, crecer; basándonos en la realidad objetiva. ¿Comenzamos hoy?

 





                                                                                         

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Con que viene equipado el recien nacido?



El recién nacido es un ser dependiente de los adultos  para avanzar en su periplo por la vida, tanto que ni siquiera puede tener la cabeza erguida y menos girarla. Pero déjenme decirles que cuando llega a este mundo, viene bien equipado con un equipo de reflejos sumamente útil para seguir adelante. En este orden de ideas, por ejemplo gracias a su reflejo de búsqueda, cuando se toca un lado de la cara, hace un giro y comienza a buscar; así, si su madre le acerca el seno, sabrá encontrar el pezón y agarrarlo inmediatamente. Tiene un reflejo de succión para saber mamar.

Los reflejos

Tiene además un gran reflejo de prensión, por el que si ponemos un dedo en su manita, lo agarrará ante el asombro de los presentes. Este reflejo se considera un residuo de cuando teníamos que agarrarnos al cuerpo de nuestra madre, para no caernos, como hacen los monos. Andando el tiempo el bebé se irá despojando de estos reflejos; lo hará a la medida que pueda hacer las cosas  voluntariamente. Por otra parte el oído del bebé recién nacido está muy desarrollado, además reconoce las diferencias en los sabores y reconoce a su madre por el olor.

Por supuesto que siente

Durante años por una extraña razón, se consideró que los recién nacidos no sentían y por ello se le han perforado los lóbulos de la oreja o se les ha circuncidado sin mucho trámite. Por Dios, por supuesto que sienten y reaccionan al dolor y el placer. Su sentido del tacto tiene un buen desarrollo, por el contrario la vista es deficiente. La distancia a la que puede enfocar es de algunos 30 centímetros, que por cierto viene a ser la distancia a la que se acercan las madres normalmente para hablar con ellos, hasta los 6 meses no llegarán a tener una visión perfecta.

Aprendizaje progresivo

El bebé ya viene al mundo con ciertas capacidades cognitivas desarrolladas. A las 36 horas de haber nacido, puede imitar algunas expresiones faciales de la madre, en especial la cara de sorpresa. A las dos semanas, es capaz de reconocer una cara familiar, en un lapso de 2 semanas ya puede reconocer una cara familiar. Si hablamos de sus emociones; son muy básicas; alegría, sorpresa, incomodidad, interés, angustia. Se la pasa dormido un promedio de 16 horas diarias. Durante sus dos primeras semanas es un ser pasivo, pero casi inmediatamente pasará a tomar parte activa en su vida y a mostrar interés social más allá de su madre.

 


 

     
                                                                                                   



lunes, 20 de agosto de 2012

PONGÁMONOS EN SU LUGAR



Pongámonos en su lugar

Se dice que ponernos en lugar de otros nos hace más humanos. Indudablemente. Sentir las emociones de los demás como propias, tener el impulso de hacer algo por su bienestar, es algo que está grabado indeleblemente en nuestros genes. Empatía es su nombre, así se llama esta capacidad de salir de esa burbuja mental y mostrarnos a otras personas. Lo grandioso es que esta emoción resulta contagiosa, creciente, y está en permanente evolución.

Es verdaderamente difícil de creer, nuestra especie ha desarrollado la empatía de una manera extraordinaria, Esto ocurre gracias a los cambios naturales del cerebro y cultura. Por una vía hemos aumentado las conexiones neuronales y la capacidad de racionamiento, pero también hemos refinado los acuerdos sociales para contener las actitudes destructivas. No es cosa de locura decir que la humanidad ha dado grandes pasos en la búsqueda de la paz. Esto no es un invento, así lo dicen diversos estudios, tal lo dice el español Eduard Punset en su Viaje al optimismo “A pesar de la persección engañosa de un aumento en los niveles de violencia, se están afianzando mayores niveles de empatía y altruismo en las sociedades modernas”.

Por supuesto las noticias parecieran contradecirlo, pero por cada episodio donde unas personas acaban o malogran las vidas de otros, hay innumerables muestras de compasión y solidaridad…, aunque no generen noticias. Esta facultad de conectarnos para aliviar la situación de otra gente tiene la maravillosa cualidad de ser un proceso mental que no distingue lo emocional de lo físico. Tanto el hambre que sufre una persona, como su dolor por motivo de la pérdida de un ser querido, impacta nuestra mente con la misma energía y nos incita a actuar en consecuencia.



¿Ejemplo? Existe en Venezuela una organización llamada Esperanza Venezuela, es una notable iniciativa que aspira reducir los niveles de violencia al crear conciencia sobre sus efectos devastadores. Los personajes centrales son madres que han perdido a sus hijos en algún hecho violento. En el ahora la campaña está centrada en el siguiente mensaje, “Ponte en su lugar”. ¿Puedes ponerte en el lugar de una madre que ha perdido un hijo? ¿Serás capaz de sentir ese dolor ajeno? ¿O lo has sentido tú, en carne propia?

Cuando una persona es impactada por la pérdida violenta de un ser querido, se gesta ahí una emoción que se hace recurrente cada vez que mira su foto y una luz que la ilumina; emoción que no se puede expresar en una estadística, los informes de Derechos Humanos, o  las crónicas de prensa. De alguna forma es humano sentir lo que esa persona ha sentido, además de que es algo difícil de olvidar.

Los voluntarios de Esperanza Venezuela razonan que el paso primero para la construcción de la paz es; que nos hagamos solidarios con quienes han perdido a sus hijos en manos de la violencia. De hecho existe la convicción de que es así. Y, ciertamente la mayor esperanza es que la empatía que nos vuelve más humanos siga creciendo universalmente para convertir el altruismo y la bondad en principio de consumo corriente.
¿Difícil de creer? Observa a tu alrededor, los ejemplos de solidaridad se palpan en todas partes, unas veces grandes, otras pequeños, esparciéndose como olas, en el océano algunas veces tormentoso. Y nosotros, todos podemos ser parte de esa corriente. Afortunadamente tenemos la capacidad de sentir.