miércoles, 21 de agosto de 2013

Comer y mantenerse saludable

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Comer y mantenerse saludable


Para superar una obesidad de largos años de data, luego de mucho trabajo y sacrificios puede producir tres resultados. Uno alcanzar el peso ideal con hábitos sanos y bien manejados. Dos; caer en el descuido y volver a engordar. Tres alinearse con medidas más radicales como; con acciones aparentemente muy saludables en teoría pero que sin manejar las con un criterio ajustado pueden desembocar en resultados no muy agradables en la práctica.

Es frecuente esta situación en personas que antes habían controlado su sobrepeso, es como pensar que se tiene una deuda importante con su cuerpo y que solo existe una manera de pagarla optando por el sobre entrenamiento y de paso no comer más lo que el resto de las personas comen. La previsión de no querer perder el esfuerzo empleado, y saber cuándo parar es importante para no caer en la ortorexia (la obsesión fija de consumir una dieta 200% saludable) o la vigorexia (la adicción al ejercicio).

¿Qué debería despertar la atención?


Comenzar a ingerir comidas no acostumbradas. Por ejemplo sustituir la dieta con alimentos especiales o suplementos que nadie normalmente come, abstenerse completamente de comidas normales o tener una lista de alimentos tóxicos y malos. Importante es saber elegir que servirse y en qué cantidad en una parrillada  y la otra es dejar de probar bocado por pensar que no hay nada apto para uno.

Esta falta de flexibilidad debe ser un punto para pensarlo. Igualmente sucede con llevar la comida propia a todas partes para no salirse de un determinado plan establecido, que consigna las mismas limitaciones. Comer no es solo engullir alimentos es también una experiencia sensorial y social. Es por demás importante integrarse y aprender cómo manejarse, así sea con un poco más de ejercicio o con un poco más de control con las calorías en las diferentes comidas del día.

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Desintoxicarse


El desintoxicarse es otra premisa que hay que manejar con suma cautela. Personas hay que hacen dietas exclusivas de jugos y sopas para tratar de depurar el organismo pero; es algo que no es recomendable por más de tres días Se entiende que las frutas y vegetales son alimentos saludables, sin embargo eso no cambia que el cuerpo sigue necesitando su aporte de proteínas, carbohidratos y grasas para su buen funcionamiento. 

Al final la gente termina sintiéndose débil e irritable con esa dietas líquidas porque; no está bien alimentada. Cuando de lo que se trata es mantener un peso estable, en este caso el ejercicio es imprescindible, treinta minutos diarios de lunes a viernes, suman 150 minutos semanales recomendados para mantener una buena salud.






                                                                                       

lunes, 22 de julio de 2013

DESCOMPOSICIÓN SOCIAL Y VIOLENCIA

Descomposición social y violencia

Se entiende la descomposición social como; el desmembramiento de los patrones asociativos de solidaridad, el respeto a la dignidad de los individuos, el irrespeto a la autoridad, al marco normativo del estado de derecho y a la institucionalidad. Y si a esto unimos la violencia que es la acción intencionada de ejercicio de la fuerza para producir daño a la integridad personal o grupos de personas contra la que se acomete.

Es entendible que ambos fenómenos  son en la práctica la declinación de los modelos de convivencia y socialidad de las comunidades en cualquier ámbito, causando un gran impacto negativo en los niveles de gobernabilidad, soliviantando los puntos de relación entre el estado y la sociedad, como entre los distintos grupos sociales que se interrelacionan.


Los actos de protesta, los reclamos de las reivindicaciones por parte de grupos y sectores, el acomodo de los ciudadanos en la defensa de la libertad de expresión y la promoción de propuestas, la denuncia de los actos de gobierno que lesionan institucionalmente a los ciudadanos, el derecho al disenso, la movilización social…, son en su totalidad acciones y elementos sanos, lógicos en un estado de derecho democrático. Tales expresiones deben ser valoradas y toleradas como demostraciones de pluralidad y la prevalencia de las libertades públicas. No obstante, cuando dichas manifestaciones se organizan con el fin de subvertir las instituciones democráticas, promover la desestabilización social, resaltar las diferencias, incitar a la violencia y, con ello propiciar una respuesta de igual tenor, deben utilizarse otros juicios de valor para analizarlos.

Sin embargo los grupos que protestan y hacen movilizaciones, no pueden pretender que se obvien sus excesos, ni pueden reclamar amparo legar de las autoridades democráticas, para justificar desorden y provocaciones.

Pero es inexcusable que las autoridades amparadas en el poder omnímodo que les da el estar amparados por el gobierno de turno, arremetan con  todas las armas a su disposición para evitar la protesta, las movilizaciones, la libertad a expresar su rechazo a las malas prácticas de gobierno que perjudican a la ciudadanía. Se criminaliza el emitir opinión, el denunciar a algún personero del gobierno que ha incurrido o está incurriendo en actos contra la cosa pública, tráfico de influencias, conchupancia en corrupción, asociación para delinquir, utilizando al poder judicial en contra del denunciante y no en contra del denunciado, aterrorizando a los medios de comunicación y a los ciudadanos para que guarden silencio por las mil y una manera de corrupción de estos delincuentes de cuello blanco.

Lamentablemente en América latina en este momento que nos ocupa está pasando por una más de esas crisis que se presentan cada 20 o 30 años, donde afloran los rencores, prejuicios y complejos ancestrales típicos de los pueblos de nuestra región y de los cuales se aprovechan ese liderazgo desfasado de las izquierdas que han fracasado en todo el mundo. Se les vende a los pueblos igualdad social, acabar con la pobreza, educación de primer mundo, calidad de vida de primer nivel y, luego terminan siendo más pobres, con menos oportunidades de trabajo, educación mediocre y en general pérdida total o parcial de sus derechos fundamentales.
Nos toca a los ciudadanos mirar con pupila crítica lo que pasa en nuestro país en particular sea cual sea, solo nosotros podemos cambiar esta realidad que hoy nos tiene pegados a la pared, somos los ciudadanos los que ponemos y quitamos gobernantes, todavía tenemos esa facultad, los que gobiernan son menos que nosotros, no hay país sometido sino se quiere someter. Cada vez que nos toca votar, tenemos la oportunidad de cambiar de gobierno, por mucho fraude que hagan, todo es tener la voluntad para rescatar y construir la nación que queremos.



                                                                        
                                                                                              


sábado, 22 de junio de 2013

SEXO, TABÚ Y MIEDOS DEL HOMBRE

Los miedos


 

Sexo, tabú y miedos del hombre

 
A través de todos los tiempos el comportamiento sexual del hombre siempre ha estado sometido a un universo informe de tabúes que han mediatizado de manera notable su acceso a una conducta sexual verdadera, libre, desprovista de mitos y prescripciones falsas de todas, todas. El sexólogo argentino Juan Carlos Kusnetzoff  autor del libro, “El hombre sexualmente feliz. Del mito a la verdad científica”, nos dice de manera clara que existen factores que generan inseguridad sexual en el hombre.

De entre muchos otros entresacamos algunos para ilustrar la exposición arriba expuesta: Miedo a encarar la primera vez con cada mujer que se relacione. Esta situación es capaz de producir una reacción de ansiedad que puede inhibir la erección, en algunas ocasiones es temporal pero en otras se mantiene. Miedo a no gustar: El deseo de agradar a las mujeres es innato en el hombre en la interrelación con las mismas.

Miedo a lo que puede suceder: Algunos hombres llegan al acto sexual preocupados, perdiendo con ello la espontaneidad, inhibición del placer y pobre manifestación de la erección.
Frustración


Miedo a no tener erección rápidamente: Son muchos los hombres que tienen este miedo acendrado. Esto es posible cuando se es joven- y no todas las veces- A medida que se envejece las condiciones físicas son distintas. Miedo a no tener una performance idónea, sobre todo en los hombres de una edad mayor a los 45  años.
Miedo a perder el juego: Sucede en algunas ocasiones cuando el afectado ha tenido malas experiencias anteriores o por una afectación meramente psicológica, en el caso de estos hombres cada encuentro sexual es un torneo que hay que ganar con una buena erección. Miedo al espectador que llevamos por dentro: El “público”, lo llevamos por dentro y nos reprocha cuando las cosas no salen como queremos, según nuestra percepción personal.

El sexo tiene y tendrá siempre “algo de misterioso”, el misterio que deviene de la ignorancia de que ha estado circunvalado desde que lo conocemos; un conocimiento somero para el común de la gente, que al no tener base firme de certeza, lo nutre con mitos y prejuicios que lo convierte en algo enrevesado, hasta incomprensible. Hoy día los medios audiovisuales y literatura de todo tipo, se encuentra inmersa del tema sexual donde, a excepción de las publicaciones serias, solo proponen en su mayoría un “sexo” para el consumismo masivo, para el mercadeo y que desgraciadamente no contribuye en nada para el conocimiento verdadero de su esencia y la felicidad del ser humano.